En Medio de la Calle

Anoche, era una noche como cualquier otra. Salía de mi trabajo, de aquel gran estacionamiento empresarial, deseando más que nada llegar a descansar a mi departamento. En el transcurso del camino decidí desviarme para ir al supermercado, uno de esos abiertos las 24 horas, me hacía falta un poco de fruta, leche, entre otras cosas para el desayuno y cena del siguiente día.

Di vuelta a la izquierda, tomé una calle angosta y desierta, debía de pasar dos cuadras y después doblar hacía la derecha. Todo iba bien mientras pasaba por la primera cuadra, esquivaba con poca habilidad los baches que aparecen en esta época de lluvia.

Al pasar por la esquina escuche un fuerte trueno que provenía del cielo, de pronto toda la calle se ilumino por la luz plateada que emite un relámpago. En un principio me estremecí con el ruido que fue muy intenso, pero en el momento en el que puede ver lo que había más allá de mis narices mi corazón comenzó a latir fuertemente y de un momento a otro pude sentir la manera en que mis músculos se contraían a razón del temor que me ocasionó aquella figura. Seguramente a continuación ustedes pensarán de que tan poca fibra estoy hecha al dejarme impresionar. Era un perro grande, gris oscuro, que se encontraba sentado justamente a la mitad de la calle, me daba la espalda y podía ver su lomo mojado. A pesar de tal estrépito el perro guardó su compostura, tranquilamente volteo su cabeza y sentí como sus grandes ojos amarillos se clavaban en mí.

Al pasar la luz y regresar la oscuridad me quedé quieta adentro de mi auto rojo, los faros del coche iluminaban el asfalto y un poco al gran animal. Decidí, entonces, respirar profundamente, no dejar que todo eso me afectará de la manera que lo estaba haciendo, no es nada fuera de lo común encontrarse con perros callejeros en la ciudad de México y mucho menos por el rumbo donde vivo.

Avance un poco por la calle, el perro volteo la cabeza quitando su vista de mí, pero posteriormente giró todo su cuerpo hacía donde yo estaba, se volvió a sentar y a mirarme fijamente. No, no iba dejar que aquello me intimidará, me considero una mujer fuerte pero más que nada inteligente, escéptica como para creer que eso se encontraba ahí por mí.

Seguía avanzando y al estar lo suficientemente cerca de él, como para ver el vaho que salía de su hocicó abierto, toque el claxon para que se moviera y pudiera yo pasar. Ojala nunca hubiera hecho aquello, su mirada se endureció, pasaron unos segundos sin que nada ocurriera hasta que finalmente se levantó pesadamente y caminó unos cuantos centímetros, lo suficiente para que yo pudiera pasar.

Sin pensarlo dos veces, quité mi pie del freno, metí el cluch y aceleré. Al pasar a un lado del animal no me atreví a verlo, mantuve todo el tiempo mis ojos al frente, pero sentí como su mirada me seguía mientras avanzaba. Giré hacía la derecha, dejándolo a atrás, recuperando la respiración pero sin dejar de pensar él.

Llegué al supermercado e hice mis compras apresuradamente pero sin razón, ya que no había nadie que me esperara en casa. Al subirme a mi coche y emprender mi rumbo, temía por volver a encontrarme algo de esa naturaleza, pero nada paso.

Merendé algo sencillo y livano mientras que veía la televisión. Después de ver la repetición de mi programa favorito me fui a la cama. Mi sueño desde un principio fue intranquilo, dormí un par de horas hasta que, entre sueños, escuche un ruido fuerte. Creí que algo estaba pasando fuera del departamento me levante con frío, vestí una chaqueta que estaba recargada sobre una silla y me asomé por la ventana, no vi nada en un principio, pensé que tal vez todo había sido parte de alguna pesadilla pero en el momento en que cerraba la cortina, logré percibir una figura que se movía debajo de un árbol.

Era el animal, eso con lo que me había topado horas antes, caminaba lentamente dando círculos pequeños, tal parece que estuviera haciendo guardia, esperando algo. Sin pensarlo dos veces cerré la cortina y permanecí unos segundos en el silencio de la noche meditando con miedo todo lo que me había sucedido.

En este momento son las 4:37 de la mañana, no he podido dormir desde hace tres horas y no he parado de mirar por la ventana esperando que el can desaparezca pero no importa que, él siempre sigue ahí, o mirando a mi departamento, o dando pequeñas vueltas, sentado, esperando…

Hace unos momentos pensaba que ya no aguantaba más, pero ahora lo que era miedo, temor, y terror se convirtió en tranquilidad, tranquilidad producida al saber que el animal representa un mal presagio, el cual no se puede evitar por lo que ahora me resigno y espero lo que me deparé el destino.

Sé que no tardará en llegar, escucho sus pasos subir las escaleras, aproximarse a mi puerta y escribo esta carta para que quién la encuentre investigue lo que me ha pasado y conozca de mi terrible final.

~ por cachetes en Agosto 18, 2006.

3 comentarios to “En Medio de la Calle”

  1. Excelente sitio!
    Te devolveré el enlace.
    Espero te guste el diseño.
    Un abrazo!

  2. Gracias por tu ayuda e inspiración.
    Espero que regreses pronto.
    TQM

  3. As people begin to age the gods employ corrupting tactics. They ultimately begin to look down on the children and the wisdom they recently understood:::
    They voluntarily turn their back on their opportunity to ascend and instead embrace evil.
    It’s not old people who go to heaven. Old people must come back because of the mistakes they’ve made throughout their lives. Children are the ones who have the opportunity to ascend.

    Children are discounted by adults in society. The gods corrupt people as they age, use trust-building tactics and soon adults view the children as ignorant, yet to understand the god’s system, and subsequently look down on the children. This is one of the most bitter, painful ironies the gods employ, for people consciously turn their back on and lose their opportunity to ascend::::
    Religions teach that old people to go to heaven when they die. They don’t. Old people are reincarnated. It’s the children who go to heaven.
    The wisdom the gods impart to children, either through their innocence/purity or religious-based educational pursuits are the gods sharing the truth with their most favored people::::It’s the children whom the gods teach the right way for it is the children who have a chance. For example, they teach children to have faith, for understanding the god’s geographical clues hurts people by illustrating negative things, opening the door for the god’s to employ deceptive tactics.
    Old people don’t go to heaven. Old people must come back because of the mistakes they’ve made throughout their lives. It’s the children who have the opportunity to go to “heaven”. They must behave apprioriately, think correctly and be genuinely god-fearing. Their innocence and lack of desensitization ensures they have a real opportunity to achieve this goal.

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